Hernioplastia umbilical
El ombligo es un punto naturalmente débil de la pared abdominal y en el adulto puede volver a abrirse con los años. Se valora el tamaño del defecto, las molestias que causa y las condiciones que aumentan la presión dentro del abdomen antes de proponer una reparación.
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La hernia del ombligo casi siempre se nota antes de doler. Éstas son las manifestaciones que con más frecuencia llevan a consulta:
En el adulto el anillo umbilical no vuelve a cerrarse solo: a diferencia del bebé, el tejido ya no está en crecimiento. La reparación se recomienda cuando la hernia duele, ha ido creciendo, limita la actividad diaria o ha quedado atrapada alguna vez. Cuando el defecto es pequeño y no da molestias es razonable vigilarlo y revisarlo periódicamente, siempre que usted conozca las señales de alarma; el riesgo de que el intestino se atasque es bajo, aunque no es cero, y una operación de urgencia conlleva más riesgo que una programada. Conviene saber también que, con el paso de los años, una parte de quienes eligen vigilar termina operándose de todos modos porque la hernia crece o empieza a molestar: vigilar es una decisión que se revisa, no un punto final. Sobre la técnica, las guías conjuntas de la Sociedad Europea de Hernia y la Sociedad Americana de Hernias, publicadas en 2020, recomiendan reforzar con malla los defectos mayores de un centímetro, y dejan el cierre sólo con puntos como opción a decidir con el paciente en los defectos más pequeños. Antes de programar se revisan las condiciones que elevan la presión abdominal —peso, tos crónica, estreñimiento, líquido abdominal por enfermedad del hígado, un embarazo pendiente—, porque influyen en el resultado y a veces conviene atenderlas primero.
La técnica se elige según el tamaño del defecto, si la hernia es de primera vez o repetida, y las características de cada persona. Es una cirugía programada y, en la mayoría de los casos, se regresa a casa el mismo día.
Acuda a urgencias de inmediato si el bulto se pone duro y ya no se puede meter, si aparece dolor intenso y repentino en el ombligo, si la piel encima se enrojece o se pone morada, o si se acompaña de náusea, vómito, fiebre o dejan de salir gases y evacuación. Eso puede significar que el intestino quedó atrapado y está perdiendo circulación. No espere a una cita ni intente empujarlo con fuerza.
El alta suele darse el mismo día, después de unas horas de vigilancia, aunque algunas personas necesitan quedarse más tiempo. Los primeros días hay molestia al toser, reír o incorporarse de la cama, y se maneja con los analgésicos indicados; caminar desde ese mismo día forma parte del tratamiento. Se pide evitar cargar peso y ejercicio de abdomen durante alrededor de cuatro semanas: es una referencia que se ajusta a cada caso, no un plazo garantizado, y el regreso al trabajo depende del esfuerzo que exija, pues una labor de escritorio se reanuda antes que una que implique carga. Es frecuente que quede un abultamiento o un endurecimiento debajo de la cicatriz por inflamación y líquido; suele ceder solo, a veces en semanas y a veces en más tiempo, y se revisa en consulta. Como toda cirugía, tiene riesgos: infección de la herida, acumulación de líquido o de sangre, dolor que persiste más allá de lo esperado y reaparición de la hernia, que puede ocurrir incluso con una reparación bien hecha. A ellos se suman los riesgos de la anestesia y, con menos frecuencia, lesión de intestino, vejiga, vasos sanguíneos o nervios, coágulos en las piernas y complicaciones respiratorias o cardiacas; cuando se opera por laparoscopía existe además la posibilidad de tener que pasar a cirugía abierta durante el procedimiento. No es una lista completa ni todos pesan igual en cada persona: los que le corresponden a usted, por su edad y sus padecimientos, se revisan antes de firmar el consentimiento, junto con los datos por los que debe llamar.
No. La faja puede hacer más llevadera la molestia y sostener el bulto, pero no cierra el orificio de la pared abdominal, y los ejercicios de abdomen tampoco lo cierran. En el adulto, el único tratamiento que corrige el defecto es la reparación quirúrgica; lo que sí cambia el panorama es controlar lo que aumenta la presión abdominal, como el peso, la tos crónica o el estreñimiento.
No siempre hay que operar de inmediato. En una hernia pequeña, que no molesta y que se mete sin dificultad, la vigilancia es una opción razonable. El riesgo de que el intestino quede atrapado en un año cualquiera es bajo, pero las cifras publicadas varían de un estudio a otro y ninguna describe por sí sola un caso concreto, así que en consulta no se le va a entregar un porcentaje como si fuera su pronóstico. Lo que sí conviene tener claro es que ese riesgo no desaparece con el tiempo, que una parte de quienes vigilan termina operándose porque la hernia crece o empieza a doler, y que la reparación de urgencia es más complicada que la programada. Por eso, si se elige vigilar, usted debe salir de la consulta sabiendo exactamente qué señales obligan a ir a urgencias.
No. Cuando el defecto mide más de un centímetro, las guías internacionales recomiendan la malla porque el cierre sólo con puntos reaparece con más frecuencia. En defectos más pequeños ambas opciones son válidas y la decisión se toma en consulta. La malla es un material de refuerzo que queda integrado en la pared y, en condiciones normales, ni se retira ni requiere cuidados especiales. Tampoco está libre de inconvenientes: hace algo más frecuente la acumulación de líquido bajo la herida y, en casos poco frecuentes, puede infectarse o asociarse a dolor persistente, situaciones que llegan a requerir otra cirugía para retirarla. Todo eso se explica antes de decidir, con la medida de su defecto sobre la mesa.
Casi nunca. La hernia umbilical del recién nacido y del lactante es distinta: en la gran mayoría el anillo termina de cerrarse solo, casi siempre antes de los cuatro o cinco años. No sirve fajarlo, ponerle una moneda ni vendarlo; eso puede lastimar la piel. Se valora la cirugía si persiste después de esa edad, si el defecto es grande, o si en cualquier momento el bulto se pone duro, doloroso y no se puede meter. Esa valoración corresponde a un cirujano pediatra; en consulta se le orienta hacia dónde acudir.
La reparación de una hernia umbilical no complicada suele tomar entre media hora y una hora, y en la mayoría de los casos se regresa a casa el mismo día. Las actividades ligeras se retoman en pocos días y la actividad habitual, incluyendo ejercicio y carga, alrededor de las cuatro semanas. Esos plazos son una referencia general, no un compromiso: cambian según el tamaño del defecto, si se colocó malla, el trabajo de cada persona y cómo avance la cicatrización, y pueden alargarse si aparece alguna complicación. El tiempo que le corresponde a usted se define en las citas de control.
Sí, se reciben pacientes con seguro de gastos médicos mayores. Conviene traer los datos de su póliza a la valoración, porque el trámite y la respuesta de la aseguradora dependen de cada contrato y del tiempo que lleve vigente. En consulta se elabora el informe médico que la aseguradora solicita.
La valoración toma una consulta: se explora el abdomen, se mide el defecto y se explican las opciones con sus riesgos y sus tiempos, sin que eso lo comprometa a operarse. El consultorio está en De Los Tules 168-10, Jardines de Las Gaviotas, Puerto Vallarta. La consulta de valoración tiene un costo de $800 MXN, se atiende en español e inglés y se reciben pacientes con seguro de gastos médicos mayores. Si el bulto ya no se mete o duele de forma intensa, no pida cita: acuda a un servicio de urgencias.
Tiroidectomía Total o Parcial
Nódulos tiroideos, bocio o alteraciones de la función tiroidea a veces requieren cirugía. Se realiza una valoración cuidadosa, con manejo coordinado junto a endocrinología cuando es necesario.
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Muchos problemas de tiroides se detectan por estudios de rutina, pero también pueden presentar síntomas notables:
La cirugía de tiroides se recomienda cuando hay nódulos con características sospechosas, bocio que causa síntomas de compresión (dificultad para tragar o respirar), hipertiroidismo que no responde a tratamiento médico, o confirmación/sospecha de cáncer tiroideo. El abordaje se decide en conjunto con estudios de imagen (ultrasonido) y, en muchos casos, biopsia previa, coordinando el manejo con endocrinología cuando es necesario.
La tiroidectomía puede ser total (se retira toda la glándula) o parcial/lobectomía (se retira solo una parte), dependiendo de la condición específica.
Manejo coordinado: Cuando es necesario, el seguimiento posterior a la cirugía se coordina con endocrinología para el manejo hormonal a largo plazo.
La recuperación inicial suele tomar de 1 a 2 semanas para actividades normales. La incisión cicatriza en un pliegue natural del cuello, lo que la hace poco visible con el tiempo. Si se retira toda la glándula, puede requerirse tratamiento hormonal de reemplazo de por vida, lo cual se explica claramente durante la consulta.
La incisión se hace en un pliegue natural del cuello y con el tiempo tiende a ser poco visible para la mayoría de los pacientes.
Si se retira toda la glándula, sí — se requiere reemplazo hormonal tiroideo de por vida, que es un tratamiento sencillo y bien tolerado. Si solo se retira una parte, esto se evalúa caso por caso.
No, muchos nódulos son benignos y solo requieren seguimiento. La cirugía se recomienda según características específicas del nódulo, tamaño, síntomas o resultado de biopsia.
Sí, el manejo se coordina con su endocrinólogo antes y después de la cirugía cuando es necesario.
Sí, se aceptan seguros de gastos médicos mayores además de pago particular.
Agende su consulta para una valoración completa y clara sobre su caso.
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