Hernioplastia umbilical

Cirugía de hernia umbilical en Puerto Vallarta

El ombligo es un punto naturalmente débil de la pared abdominal y en el adulto puede volver a abrirse con los años. Se valora el tamaño del defecto, las molestias que causa y las condiciones que aumentan la presión dentro del abdomen antes de proponer una reparación.

Agendar consulta WhatsApp citas

Síntomas y señales frecuentes

La hernia del ombligo casi siempre se nota antes de doler. Éstas son las manifestaciones que con más frecuencia llevan a consulta:

  • Un bulto en el ombligo o justo a un lado, que puede ir del tamaño de un chícharo al de un limón.
  • El bulto se hace más visible al ponerse de pie, toser, pujar o cargar peso.
  • Disminuye o desaparece al acostarse, y suele poder empujarse hacia adentro con los dedos, sin forzarlo.
  • Molestia, ardor o sensación de jalón alrededor del ombligo al final del día o después de un esfuerzo.
  • Sensación de presión o peso en la zona del ombligo, sin dolor claro.
  • Cambio en la forma del ombligo, que se ve salido o estirado incluso en reposo.
  • En muchas personas no hay ningún síntoma: el bulto se encuentra en una revisión de rutina o en un estudio hecho por otro motivo.

Cuándo se recomienda operar

En el adulto el anillo umbilical no vuelve a cerrarse solo: a diferencia del bebé, el tejido ya no está en crecimiento. La reparación se recomienda cuando la hernia duele, ha ido creciendo, limita la actividad diaria o ha quedado atrapada alguna vez. Cuando el defecto es pequeño y no da molestias es razonable vigilarlo y revisarlo periódicamente, siempre que usted conozca las señales de alarma; el riesgo de que el intestino se atasque es bajo, aunque no es cero, y una operación de urgencia conlleva más riesgo que una programada. Conviene saber también que, con el paso de los años, una parte de quienes eligen vigilar termina operándose de todos modos porque la hernia crece o empieza a molestar: vigilar es una decisión que se revisa, no un punto final. Sobre la técnica, las guías conjuntas de la Sociedad Europea de Hernia y la Sociedad Americana de Hernias, publicadas en 2020, recomiendan reforzar con malla los defectos mayores de un centímetro, y dejan el cierre sólo con puntos como opción a decidir con el paciente en los defectos más pequeños. Antes de programar se revisan las condiciones que elevan la presión abdominal —peso, tos crónica, estreñimiento, líquido abdominal por enfermedad del hígado, un embarazo pendiente—, porque influyen en el resultado y a veces conviene atenderlas primero.

Cómo se realiza la reparación

La técnica se elige según el tamaño del defecto, si la hernia es de primera vez o repetida, y las características de cada persona. Es una cirugía programada y, en la mayoría de los casos, se regresa a casa el mismo día.

  1. Se explora de pie y acostado, y se mide el anillo umbilical. Cuando el hallazgo no es claro, hay cirugías previas o sobrepeso importante, se apoya con ultrasonido o tomografía.
  2. Según el tamaño de la hernia y el abordaje elegido, el procedimiento puede realizarse con anestesia general, regional o local con sedación. La decisión se toma junto con el anestesiólogo en la valoración previa, donde también se revisan los riesgos propios de la anestesia y sus antecedentes de salud.
  3. En la mayoría de los defectos pequeños y medianos se trabaja por una incisión corta en el borde del ombligo, que es lo que recomiendan las guías para el caso habitual. El abordaje laparoscópico, habitualmente con tres puertos pequeños, se considera cuando el defecto es grande, la hernia es recurrente o hay mayor riesgo de complicaciones de la herida.
  4. Se regresa a la cavidad el tejido que se había salido —con mayor frecuencia grasa, en ocasiones intestino—, se revisa su estado y se cierra el defecto de la pared, procurando conservar la forma del ombligo.
  5. En los defectos mayores de un centímetro se coloca una malla que rebasa el borde en todas direcciones —por lo general de dos a tres centímetros—, porque el cierre sólo con sutura reaparece con más frecuencia en ese tamaño. En los defectos más pequeños se decide con usted entre malla y sutura, explicando lo que aporta cada opción y también lo que implica, incluidos los inconvenientes de la malla.

Acuda a urgencias de inmediato si el bulto se pone duro y ya no se puede meter, si aparece dolor intenso y repentino en el ombligo, si la piel encima se enrojece o se pone morada, o si se acompaña de náusea, vómito, fiebre o dejan de salir gases y evacuación. Eso puede significar que el intestino quedó atrapado y está perdiendo circulación. No espere a una cita ni intente empujarlo con fuerza.

Recuperación y riesgos

El alta suele darse el mismo día, después de unas horas de vigilancia, aunque algunas personas necesitan quedarse más tiempo. Los primeros días hay molestia al toser, reír o incorporarse de la cama, y se maneja con los analgésicos indicados; caminar desde ese mismo día forma parte del tratamiento. Se pide evitar cargar peso y ejercicio de abdomen durante alrededor de cuatro semanas: es una referencia que se ajusta a cada caso, no un plazo garantizado, y el regreso al trabajo depende del esfuerzo que exija, pues una labor de escritorio se reanuda antes que una que implique carga. Es frecuente que quede un abultamiento o un endurecimiento debajo de la cicatriz por inflamación y líquido; suele ceder solo, a veces en semanas y a veces en más tiempo, y se revisa en consulta. Como toda cirugía, tiene riesgos: infección de la herida, acumulación de líquido o de sangre, dolor que persiste más allá de lo esperado y reaparición de la hernia, que puede ocurrir incluso con una reparación bien hecha. A ellos se suman los riesgos de la anestesia y, con menos frecuencia, lesión de intestino, vejiga, vasos sanguíneos o nervios, coágulos en las piernas y complicaciones respiratorias o cardiacas; cuando se opera por laparoscopía existe además la posibilidad de tener que pasar a cirugía abierta durante el procedimiento. No es una lista completa ni todos pesan igual en cada persona: los que le corresponden a usted, por su edad y sus padecimientos, se revisan antes de firmar el consentimiento, junto con los datos por los que debe llamar.

Preguntas frecuentes

¿La hernia umbilical se puede quitar sin cirugía, con faja o con ejercicio?

No. La faja puede hacer más llevadera la molestia y sostener el bulto, pero no cierra el orificio de la pared abdominal, y los ejercicios de abdomen tampoco lo cierran. En el adulto, el único tratamiento que corrige el defecto es la reparación quirúrgica; lo que sí cambia el panorama es controlar lo que aumenta la presión abdominal, como el peso, la tos crónica o el estreñimiento.

Si no me duele, ¿es peligroso dejarla así?

No siempre hay que operar de inmediato. En una hernia pequeña, que no molesta y que se mete sin dificultad, la vigilancia es una opción razonable. El riesgo de que el intestino quede atrapado en un año cualquiera es bajo, pero las cifras publicadas varían de un estudio a otro y ninguna describe por sí sola un caso concreto, así que en consulta no se le va a entregar un porcentaje como si fuera su pronóstico. Lo que sí conviene tener claro es que ese riesgo no desaparece con el tiempo, que una parte de quienes vigilan termina operándose porque la hernia crece o empieza a doler, y que la reparación de urgencia es más complicada que la programada. Por eso, si se elige vigilar, usted debe salir de la consulta sabiendo exactamente qué señales obligan a ir a urgencias.

¿Siempre se pone malla?

No. Cuando el defecto mide más de un centímetro, las guías internacionales recomiendan la malla porque el cierre sólo con puntos reaparece con más frecuencia. En defectos más pequeños ambas opciones son válidas y la decisión se toma en consulta. La malla es un material de refuerzo que queda integrado en la pared y, en condiciones normales, ni se retira ni requiere cuidados especiales. Tampoco está libre de inconvenientes: hace algo más frecuente la acumulación de líquido bajo la herida y, en casos poco frecuentes, puede infectarse o asociarse a dolor persistente, situaciones que llegan a requerir otra cirugía para retirarla. Todo eso se explica antes de decidir, con la medida de su defecto sobre la mesa.

A mi bebé le sale el ombligo, ¿lo van a operar?

Casi nunca. La hernia umbilical del recién nacido y del lactante es distinta: en la gran mayoría el anillo termina de cerrarse solo, casi siempre antes de los cuatro o cinco años. No sirve fajarlo, ponerle una moneda ni vendarlo; eso puede lastimar la piel. Se valora la cirugía si persiste después de esa edad, si el defecto es grande, o si en cualquier momento el bulto se pone duro, doloroso y no se puede meter. Esa valoración corresponde a un cirujano pediatra; en consulta se le orienta hacia dónde acudir.

¿Cuánto dura la operación y cuándo vuelvo a mi vida normal?

La reparación de una hernia umbilical no complicada suele tomar entre media hora y una hora, y en la mayoría de los casos se regresa a casa el mismo día. Las actividades ligeras se retoman en pocos días y la actividad habitual, incluyendo ejercicio y carga, alrededor de las cuatro semanas. Esos plazos son una referencia general, no un compromiso: cambian según el tamaño del defecto, si se colocó malla, el trabajo de cada persona y cómo avance la cicatrización, y pueden alargarse si aparece alguna complicación. El tiempo que le corresponde a usted se define en las citas de control.

¿Aceptan seguro de gastos médicos mayores?

Sí, se reciben pacientes con seguro de gastos médicos mayores. Conviene traer los datos de su póliza a la valoración, porque el trámite y la respuesta de la aseguradora dependen de cada contrato y del tiempo que lleve vigente. En consulta se elabora el informe médico que la aseguradora solicita.

Valoración en Puerto Vallarta

La valoración toma una consulta: se explora el abdomen, se mide el defecto y se explican las opciones con sus riesgos y sus tiempos, sin que eso lo comprometa a operarse. El consultorio está en De Los Tules 168-10, Jardines de Las Gaviotas, Puerto Vallarta. La consulta de valoración tiene un costo de $800 MXN, se atiende en español e inglés y se reciben pacientes con seguro de gastos médicos mayores. Si el bulto ya no se mete o duele de forma intensa, no pida cita: acuda a un servicio de urgencias.

Agendar consulta

Tiroidectomía Total o Parcial

Cirugía de Tiroides en Puerto Vallarta

Nódulos tiroideos, bocio o alteraciones de la función tiroidea a veces requieren cirugía. Se realiza una valoración cuidadosa, con manejo coordinado junto a endocrinología cuando es necesario.

Agendar consulta WhatsApp citas

¿Cuándo se sospecha un problema de tiroides?

Muchos problemas de tiroides se detectan por estudios de rutina, pero también pueden presentar síntomas notables:

  • Un bulto o inflamación visible en la parte frontal del cuello
  • Dificultad para tragar o sensación de presión en el cuello
  • Cambios en la voz o ronquera persistente
  • Crecimiento notorio y progresivo del cuello (bocio)
  • Fatiga, cambios de peso o de energía inexplicables (relacionados con la función tiroidea)
  • Nódulo detectado por su médico general o endocrinólogo en un examen o estudio de imagen

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

La cirugía de tiroides se recomienda cuando hay nódulos con características sospechosas, bocio que causa síntomas de compresión (dificultad para tragar o respirar), hipertiroidismo que no responde a tratamiento médico, o confirmación/sospecha de cáncer tiroideo. El abordaje se decide en conjunto con estudios de imagen (ultrasonido) y, en muchos casos, biopsia previa, coordinando el manejo con endocrinología cuando es necesario.

¿Cómo es el procedimiento?

La tiroidectomía puede ser total (se retira toda la glándula) o parcial/lobectomía (se retira solo una parte), dependiendo de la condición específica.

  1. Se revisan ultrasonido, biopsia (si aplica) y función tiroidea antes de definir el abordaje.
  2. El procedimiento se realiza bajo anestesia general.
  3. Se retira la glándula tiroides total o parcialmente, con especial cuidado de estructuras cercanas como nervios y glándulas paratiroides.
  4. Se cierra la incisión (generalmente en un pliegue del cuello) y se observa la recuperación inmediata.

Manejo coordinado: Cuando es necesario, el seguimiento posterior a la cirugía se coordina con endocrinología para el manejo hormonal a largo plazo.

¿Cómo es la recuperación?

La recuperación inicial suele tomar de 1 a 2 semanas para actividades normales. La incisión cicatriza en un pliegue natural del cuello, lo que la hace poco visible con el tiempo. Si se retira toda la glándula, puede requerirse tratamiento hormonal de reemplazo de por vida, lo cual se explica claramente durante la consulta.

Preguntas frecuentes

¿Se nota mucho la cicatriz?

La incisión se hace en un pliegue natural del cuello y con el tiempo tiende a ser poco visible para la mayoría de los pacientes.

¿Necesitaré tomar medicamento de por vida?

Si se retira toda la glándula, sí — se requiere reemplazo hormonal tiroideo de por vida, que es un tratamiento sencillo y bien tolerado. Si solo se retira una parte, esto se evalúa caso por caso.

¿Todo nódulo tiroideo requiere cirugía?

No, muchos nódulos son benignos y solo requieren seguimiento. La cirugía se recomienda según características específicas del nódulo, tamaño, síntomas o resultado de biopsia.

¿Trabajan junto con mi endocrinólogo?

Sí, el manejo se coordina con su endocrinólogo antes y después de la cirugía cuando es necesario.

¿Aceptan seguro de gastos médicos?

Sí, se aceptan seguros de gastos médicos mayores además de pago particular.

¿Tiene un nódulo tiroideo o bocio?

Agende su consulta para una valoración completa y clara sobre su caso.

Otros procedimientos

Ir al inicio · Agendar consulta · Seguros · Preguntas frecuentes · Esta página en inglés

Aviso de publicidad COFEPRIS No. 2614082002A00062  ·  Aviso de privacidad  ·  Seguros  ·  Preguntas frecuentes