Hemorroidectomía y Cirugía Anorrectal
Las hemorroides, la fisura anal, el absceso y la fístula son problemas frecuentes y tratables, y una buena parte de los casos puede manejarse sin cirugía. Se realiza una valoración completa para definir qué corresponde en cada caso, y el sangrado al evacuar no se atribuye a hemorroides sin haberlo revisado.
Agendar consulta WhatsApp citas
Son molestias que rara vez se comentan y que con frecuencia se dan por hecho como hemorroides sin haberlas visto. Estos son los motivos de consulta más habituales:
La mayoría de los casos no llega al quirófano. Las hemorroides internas de grado I y II, y una parte de las de grado III, mejoran con fibra y líquidos suficientes, corrección del hábito para evacuar y tratamiento local. Existen además procedimientos de consultorio —la ligadura con banda elástica, la escleroterapia, la coagulación con infrarrojo—; aquí no se realizan, y cuando el manejo médico no basta, el tratamiento que se ofrece es el quirúrgico. La fisura anal aguda cierra en cerca de la mitad de los casos sólo con baños de asiento y fibra, y la fisura crónica se trata primero con pomadas: suelen preferirse el nifedipino o el diltiazem, porque la nitroglicerina produce dolor de cabeza en una proporción alta de quienes la usan. La cirugía se plantea cuando hay componente externo o prolapso importante (grados III y IV), cuando el sangrado o las molestias no cedieron con lo anterior, y en fisuras crónicas que no cerraron con tratamiento médico. En la hemorroide trombosada, retirar el coágulo dentro de las primeras 72 horas alivia el dolor más rápido que esperar; pasado ese plazo suele convenir el manejo sin cirugía, porque el cuadro ya va cediendo por sí solo. El absceso anal es la excepción: se drena siempre y sin demora, y una parte de los abscesos deja después una fístula que requiere un segundo procedimiento.
No hay una sola operación. Lo que se hace depende de qué se encontró en la exploración: algunos procedimientos se realizan en el consultorio en unos minutos y otros en quirófano, la mayoría de las veces de forma ambulatoria.
El sangrado al evacuar no se da por hecho: las hemorroides son la causa más frecuente, pero no la única: también sangran los pólipos, la enfermedad inflamatoria intestinal y el cáncer de colon y recto. Cuando el sangrado aparece después de los 45 años, o se acompaña de cambio en el hábito intestinal, pérdida de peso, anemia o antecedente familiar de cáncer de colon, se indica estudio completo del colon antes de atribuirlo a las hemorroides. Tener hemorroides no descarta que haya algo más arriba.
Depende del procedimiento y de cada persona; lo que sigue son rangos orientativos, no plazos garantizados. La hemorroidectomía es la más molesta: el dolor es mayor los primeros días y evacuar duele, sobre todo la primera vez; el regreso a las actividades habituales suele darse entre la segunda y la cuarta semana, aunque hay quien tarda más. En todos los casos se indican fibra, líquidos, baños de asiento y un esquema de analgésicos combinados, porque el estreñimiento es lo que más retrasa la cicatrización. Las complicaciones posibles —sangrado, retención urinaria que puede obligar a colocar una sonda o a quedarse internado, infección, estrechez del ano, alteración del control de gases o de las heces, y que el problema reaparezca— se explican en la consulta antes de decidir. Y hay que buscar atención sin esperar la cita de control si aparece sangrado abundante, fiebre, dolor que crece en vez de ceder, o dificultad para orinar.
Sí. «Almorranas» es el nombre coloquial de las hemorroides. No todas requieren cirugía: depende del grado, de los síntomas y de cómo hayan respondido a los tratamientos previos.
En muchos casos los síntomas se controlan sin cirugía: las de grado I y II, y varias de grado III, mejoran con fibra, líquidos, corrección del hábito para evacuar y tratamiento local. Existen también procedimientos de consultorio, como la ligadura con banda, que aquí no se realizan. Cuando esas medidas no bastan —componente externo, prolapso importante o síntomas que no ceden— el tratamiento que se ofrece es el quirúrgico, y se explica antes de decidir.
La hemorroidectomía sí duele, sobre todo en los primeros días y al evacuar; no hay razón para decir lo contrario. Se maneja con varios analgésicos combinados para reducir el uso de opioides. El regreso a las actividades habituales suele darse entre la segunda y la cuarta semana, pero es un rango orientativo: varía de una persona a otra y del procedimiento que se haya realizado.
No, las hemorroides no se vuelven cáncer. El punto es otro: el cáncer de colon y recto puede sangrar igual que una hemorroide, y cuando el sangrado se da por hecho, el diagnóstico se retrasa. Por eso el sangrado se revisa, y a partir de los 45 años —o antes si hay otros datos— se valora una colonoscopia.
Orienta el tipo de dolor. La fisura duele de forma intensa y punzante durante la evacuación y puede seguir doliendo un rato después, con sangrado escaso y rojo brillante. La hemorroide interna suele sangrar sin doler, y la externa duele cuando se trombosa, con una bolita dura que aparece de golpe. La distinción se confirma con la exploración, no por descripción.
La consulta de valoración tiene un costo de $800 MXN. El costo del procedimiento depende de cuál sea, del hospital y de la anestesia, y se informa por escrito antes de programarlo. Se aceptan seguros de gastos médicos mayores además del pago particular.
Sí. La cirugía trata los paquetes que ya están, no elimina la tendencia a que vuelvan a aparecer. El estreñimiento, el esfuerzo al evacuar y pasar mucho tiempo sentado en el baño son los factores sobre los que sí se puede actuar después.
Agende su consulta para una valoración anorrectal completa y una explicación clara de las opciones que aplican a su caso. Se atiende en español e inglés.
Tiroidectomía Total o Parcial
Nódulos tiroideos, bocio o alteraciones de la función tiroidea a veces requieren cirugía. Se realiza una valoración cuidadosa, con manejo coordinado junto a endocrinología cuando es necesario.
Agendar consulta WhatsApp citas
Muchos problemas de tiroides se detectan por estudios de rutina, pero también pueden presentar síntomas notables:
La cirugía de tiroides se recomienda cuando hay nódulos con características sospechosas, bocio que causa síntomas de compresión (dificultad para tragar o respirar), hipertiroidismo que no responde a tratamiento médico, o confirmación/sospecha de cáncer tiroideo. El abordaje se decide en conjunto con estudios de imagen (ultrasonido) y, en muchos casos, biopsia previa, coordinando el manejo con endocrinología cuando es necesario.
La tiroidectomía puede ser total (se retira toda la glándula) o parcial/lobectomía (se retira solo una parte), dependiendo de la condición específica.
Manejo coordinado: Cuando es necesario, el seguimiento posterior a la cirugía se coordina con endocrinología para el manejo hormonal a largo plazo.
La recuperación inicial suele tomar de 1 a 2 semanas para actividades normales. La incisión cicatriza en un pliegue natural del cuello, lo que la hace poco visible con el tiempo. Si se retira toda la glándula, puede requerirse tratamiento hormonal de reemplazo de por vida, lo cual se explica claramente durante la consulta.
La incisión se hace en un pliegue natural del cuello y con el tiempo tiende a ser poco visible para la mayoría de los pacientes.
Si se retira toda la glándula, sí — se requiere reemplazo hormonal tiroideo de por vida, que es un tratamiento sencillo y bien tolerado. Si solo se retira una parte, esto se evalúa caso por caso.
No, muchos nódulos son benignos y solo requieren seguimiento. La cirugía se recomienda según características específicas del nódulo, tamaño, síntomas o resultado de biopsia.
Sí, el manejo se coordina con su endocrinólogo antes y después de la cirugía cuando es necesario.
Sí, se aceptan seguros de gastos médicos mayores además de pago particular.
Agende su consulta para una valoración completa y clara sobre su caso.
Ir al inicio · Agendar consulta · Seguros · Preguntas frecuentes · Esta página en inglés