Terapia de presión negativa (NPWT / sistema VAC)

Terapia de presión negativa (sistema VAC) para heridas en Puerto Vallarta

Algunas heridas complejas drenan mucho, tardan en cerrar o quedan abiertas después de una cirugía, y se manejan con un apósito sellado conectado a una succión continua, conocido como sistema VAC. Es un tratamiento complementario: acompaña al desbridamiento y al control de la infección, no los sustituye.

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En qué heridas se indica

No toda herida necesita presión negativa. La mayoría cicatriza bien con curaciones convencionales, y colocar el equipo donde no hace falta sólo agrega costo, molestias y riesgos. Se valora en heridas como éstas, y siempre después de haber retirado el tejido muerto y controlado la infección:

  • Heridas quirúrgicas que se abrieron días después de la operación (dehiscencia) y no pueden volver a cerrarse de inmediato.
  • Heridas abdominales complejas, incluido el abdomen que se deja abierto de forma temporal tras una cirugía de urgencia.
  • Úlceras crónicas que no avanzan con curaciones convencionales, como las del pie diabético, ya desbridadas y con la circulación valorada.
  • Úlceras por presión profundas, las que la gente llama llagas de cama.
  • Heridas por accidente con pérdida de piel y tejido, incluidas las fracturas expuestas.
  • Preparación del lecho de la herida antes de un injerto de piel, y sujeción del injerto ya colocado.
  • Heridas con drenaje tan abundante que empapan varias curaciones al día.

Cuándo no se indica

Hay situaciones en las que este sistema no debe colocarse, o no debe colocarse todavía. No se aplica sobre tejido muerto o costra dura que aún no se ha retirado: la succión no desbrida, y sellar una herida sucia bajo una película adhesiva empeora el cuadro. Tampoco se indica cuando hay una infección activa sin tratar, una infección del hueso (osteomielitis) que no se está atendiendo, un tumor dentro de la herida, o una fístula no estudiada; la esponja no se introduce a ciegas en túneles ni trayectos sin explorar. La esponja nunca se coloca en contacto directo con arterias, venas, nervios, intestino, otros órganos, un injerto vascular o la sutura de una anastomosis: ahí hace falta interponer una barrera protectora y valorar el riesgo con cuidado, porque una erosión en esa zona puede causar una hemorragia grave. Se usa con precaución especial en personas anticoaguladas, con trastornos de la coagulación, o cuando costó trabajo detener el sangrado de la herida. Y exige vigilancia: no es un aparato para dejar puesto sin que alguien entrenado revise la herida y el equipo con regularidad. Por último, si después de una a dos semanas de tratamiento bien llevado la herida no muestra cambios, lo correcto no es continuar por inercia: se revisa el diagnóstico, la circulación de la zona, la nutrición y el control de la diabetes, porque la causa de fondo suele estar en otro lado.

Cómo funciona y cómo se coloca

El principio es sencillo: sellar la herida y mantener una succión constante. Eso retira el líquido que se acumula, disminuye la hinchazón de los bordes, acerca los bordes entre sí y favorece la formación de tejido nuevo y de vasos pequeños. El apósito sellado también aísla la herida del ambiente y reduce el número de curaciones al día.

  1. Primero se revisa la herida y se retira todo el tejido muerto o contaminado, en quirófano o en consultorio según el caso. Se toma cultivo si hay datos de infección. Este paso no se puede saltar: es el que hace posible el resto.
  2. Se recorta una esponja estéril al tamaño exacto de la herida y se coloca dentro, sin montarla sobre la piel sana. Se anota cuántas piezas se introdujeron, para poder retirarlas todas después: un fragmento olvidado dentro de la herida es una de las causas descritas de infección. Encima se pega una película transparente que sella el área y deja el conjunto hermético.
  3. Se hace una pequeña abertura en la película y se conecta un tubo a una bomba portátil con batería. La succión que se usa habitualmente está entre 75 y 125 mmHg, continua o en ciclos; se ajusta según la herida y la tolerancia de cada persona. El equipo debe permanecer encendido casi todo el día: las desconexiones tienen que ser breves.
  4. El apósito se cambia por lo general cada 48 a 72 horas, y con más frecuencia si la herida drena mucho o hay infección. En cada cambio se retiran todas las piezas de esponja y se comparan con las anotadas, se revisa el fondo de la herida, se mide y se decide si el tratamiento sigue teniendo sentido.
  5. Cuando el lecho de la herida está limpio y con tejido nuevo suficiente, se retira el sistema y se pasa a lo que corresponda: cierre quirúrgico, injerto de piel o curaciones convencionales hasta que cierre sola.

La presión negativa no desbrida ni cura una infección. Es un complemento. Si el tejido muerto sigue ahí, si el hueso está infectado o si la circulación de la pierna no da para cicatrizar, el equipo no va a resolverlo, y mantenerlo puesto sólo retrasa el tratamiento que sí hace falta. Por eso cada cambio de apósito es también una revisión de la herida, no un trámite.

Cómo es traer el equipo puesto

Las bombas actuales son portátiles, funcionan con batería y se cargan al hombro o en la cintura, de modo que muchos pacientes pueden caminar y hacer buena parte de su vida diaria, dentro de lo que permitan la herida y el motivo por el que se operó; en otros casos la movilidad queda limitada, y eso se valora persona por persona. Es común sentir un jalón o una presión en la zona al encender el equipo, y molestia sobre todo en los primeros cambios de apósito; se maneja con analgésicos y, cuando la succión continua incomoda, cambiando a ciclos. Para bañarse se desconecta la bomba un rato corto y se vuelve a conectar en cuanto termine, se evita el chorro directo sobre el apósito y no se sumerge la zona. Hay una regla que no conviene romper: el sistema no debe quedarse sin succión más de dos horas, porque una herida sellada sin aspiración favorece que las bacterias se multipliquen; si eso ocurre, el apósito se retira y se cambia por uno nuevo, no basta con volver a encender la bomba. Lo mismo aplica a las alarmas de pérdida de sello, depósito lleno o batería: se atienden enseguida y se avisa, no se dejan para el día siguiente. Como todo tratamiento, tiene riesgos, y algunos son serios. El principal es el sangrado, que puede ser abundante y se ha asociado a casos mortales, sobre todo en heridas cercanas a vasos, injertos vasculares o anastomosis, en heridas de la ingle y del esternón, y en personas que toman anticoagulantes. También puede haber infección —con frecuencia relacionada con fragmentos de esponja retenidos dentro de la herida—, maceración de la piel de alrededor y dolor al despegar la esponja. Acuda a urgencias de inmediato si aparece sangre fresca en el tubo o el depósito, o si un sangrado no se detiene; comuníquese el mismo día si el dolor aumenta en vez de disminuir, si hay fiebre o escalofríos, o si sale mal olor o líquido por debajo de la película. La duración total es muy variable —algunos pacientes lo traen unos días y otros varias semanas— y depende del tamaño de la herida, de la causa y de cómo responda: al colocarlo no se puede prometer una fecha de retiro.

Preguntas frecuentes

¿Duele la terapia VAC?

La mayoría describe una sensación de jalón o presión cuando el equipo está funcionando, más que dolor. Lo que suele molestar es el cambio de apósito, sobre todo los primeros. Se maneja con analgésico antes del cambio, humedeciendo la esponja para despegarla y, si hace falta, ajustando la presión o pasando al modo por ciclos. Dígalo si duele, porque casi siempre puede intentarse un ajuste; y si el dolor va en aumento en lugar de ceder, avise sin esperar a la siguiente cita.

¿Cuánto tiempo se trae puesto el VAC?

Depende de la herida y no se puede prometer un número. Hay heridas que necesitan unos días y otras varias semanas. Lo que sí es fijo es la revisión: si tras una o dos semanas la herida no cambia, se replantea el tratamiento en lugar de continuar igual.

¿Cada cuánto se cambia el apósito?

Por lo general cada 48 a 72 horas. Se cambia antes si la herida drena mucho, si hay infección o si se pierde el sello. Sobre un injerto de piel el apósito suele dejarse hasta la revisión programada por el cirujano.

¿Me puedo bañar con la bomba puesta?

Sí, con cuidado. Se desconecta la bomba un periodo corto, se evita el chorro directo sobre el apósito y no se sumerge la zona en tina, alberca ni mar. La película resiste el agua, pero el sello es lo que sostiene el tratamiento y conviene no ponerlo a prueba. Y no deje la bomba desconectada más de dos horas: si eso pasa, el apósito hay que cambiarlo, no sólo volver a conectarlo.

¿Se puede usar en casa o hay que estar internado?

Muchos pacientes lo usan en casa con un equipo portátil y acuden sólo a los cambios de apósito, pero eso exige que el paciente o un familiar sepan qué hacer ante una alarma y a quién llamar: las complicaciones graves se han reportado sobre todo en personas tratadas en casa o en asilos, donde la vigilancia es menor. Otros requieren estar internados, sobre todo al inicio, cuando la herida es extensa o hay infección que se está tratando con antibiótico intravenoso. Se decide caso por caso.

¿Lo cubre mi seguro de gastos médicos mayores?

Suele depender de la póliza y de si el tratamiento se deriva de una cirugía o padecimiento cubierto. Se recibe a pacientes con seguro de gastos médicos mayores y se entrega el informe médico y la documentación que la aseguradora requiera para el trámite; la respuesta la da su aseguradora, no el consultorio.

Valoración de la herida en Puerto Vallarta

Si tiene una herida que no cierra, que se abrió después de una cirugía o que drena más de lo que esperaba, lo primero es que alguien la vea y decida qué necesita: puede que sea presión negativa, puede que sea desbridamiento, antibiótico o revisar la circulación de la zona. Si hay sangrado abundante, fiebre alta o dolor que crece rápido, eso es una urgencia y no debe esperar a una cita. La consulta de valoración tiene un costo de $800 MXN, se atiende en español e inglés y el consultorio está en De Los Tules 168-10, Jardines de Las Gaviotas. Si trae estudios previos, cultivos o el resumen de la cirugía, tráigalos a la cita.

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Tiroidectomía Total o Parcial

Cirugía de Tiroides en Puerto Vallarta

Nódulos tiroideos, bocio o alteraciones de la función tiroidea a veces requieren cirugía. Se realiza una valoración cuidadosa, con manejo coordinado junto a endocrinología cuando es necesario.

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¿Cuándo se sospecha un problema de tiroides?

Muchos problemas de tiroides se detectan por estudios de rutina, pero también pueden presentar síntomas notables:

  • Un bulto o inflamación visible en la parte frontal del cuello
  • Dificultad para tragar o sensación de presión en el cuello
  • Cambios en la voz o ronquera persistente
  • Crecimiento notorio y progresivo del cuello (bocio)
  • Fatiga, cambios de peso o de energía inexplicables (relacionados con la función tiroidea)
  • Nódulo detectado por su médico general o endocrinólogo en un examen o estudio de imagen

¿Cuándo es necesaria la cirugía?

La cirugía de tiroides se recomienda cuando hay nódulos con características sospechosas, bocio que causa síntomas de compresión (dificultad para tragar o respirar), hipertiroidismo que no responde a tratamiento médico, o confirmación/sospecha de cáncer tiroideo. El abordaje se decide en conjunto con estudios de imagen (ultrasonido) y, en muchos casos, biopsia previa, coordinando el manejo con endocrinología cuando es necesario.

¿Cómo es el procedimiento?

La tiroidectomía puede ser total (se retira toda la glándula) o parcial/lobectomía (se retira solo una parte), dependiendo de la condición específica.

  1. Se revisan ultrasonido, biopsia (si aplica) y función tiroidea antes de definir el abordaje.
  2. El procedimiento se realiza bajo anestesia general.
  3. Se retira la glándula tiroides total o parcialmente, con especial cuidado de estructuras cercanas como nervios y glándulas paratiroides.
  4. Se cierra la incisión (generalmente en un pliegue del cuello) y se observa la recuperación inmediata.

Manejo coordinado: Cuando es necesario, el seguimiento posterior a la cirugía se coordina con endocrinología para el manejo hormonal a largo plazo.

¿Cómo es la recuperación?

La recuperación inicial suele tomar de 1 a 2 semanas para actividades normales. La incisión cicatriza en un pliegue natural del cuello, lo que la hace poco visible con el tiempo. Si se retira toda la glándula, puede requerirse tratamiento hormonal de reemplazo de por vida, lo cual se explica claramente durante la consulta.

Preguntas frecuentes

¿Se nota mucho la cicatriz?

La incisión se hace en un pliegue natural del cuello y con el tiempo tiende a ser poco visible para la mayoría de los pacientes.

¿Necesitaré tomar medicamento de por vida?

Si se retira toda la glándula, sí — se requiere reemplazo hormonal tiroideo de por vida, que es un tratamiento sencillo y bien tolerado. Si solo se retira una parte, esto se evalúa caso por caso.

¿Todo nódulo tiroideo requiere cirugía?

No, muchos nódulos son benignos y solo requieren seguimiento. La cirugía se recomienda según características específicas del nódulo, tamaño, síntomas o resultado de biopsia.

¿Trabajan junto con mi endocrinólogo?

Sí, el manejo se coordina con su endocrinólogo antes y después de la cirugía cuando es necesario.

¿Aceptan seguro de gastos médicos?

Sí, se aceptan seguros de gastos médicos mayores además de pago particular.

¿Tiene un nódulo tiroideo o bocio?

Agende su consulta para una valoración completa y clara sobre su caso.

Otros procedimientos

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